sábado, 13 de junio de 2009

Morochas

Seis de la mañana. El frío cala hasta los huesos. ¿A qué vine a este clima tan extremoso? Además el calefont no sirve ¡puta la huevá’! Baño inglés ¡poh! Seis y media de la mañana ¡Chuta! Se me está haciendo tarde. La micro de seguro no me dará la parada. No cacho na’, si me tardo un poco llego una hora tarde. Ya, ¡partimos! Ocho de la mañana. Siento que me congelo con toda la “c” de congelar. Tener que venir a esta hora a clase de nivelación. ¿Qué le voy a hacer? Tendré que aguantarme nomá’. Nueve cuarenta de la mañana. Ya, falta poco, pero ¡qué bueno estuvo el carrete anoche! El mino que conocí la verdá que estaba rico. Diez de la mañana. Ya poh profe, termine la clase. Me duele la guata de hambre. Mmmm, de verdá que el mino estaba rico. Por fin, terminó la clase. Voy al casino. ¿Me hablará más tarde? Yo advertí que hubo onda entre nosotros. Altito… tan blanco ¿podría pensarse como el típico chileno? No, yo creo que no. Esa mirada… yo creo que eso me llamó más la atención, pero también sus labios. ¡Chuta! Se me olvidó el cuaderno en el aula. Diez cinco de la mañana. Vaya que el profe es latero, todavía ahí hablando con los cabros. Ya, tengo hambre ¿qué voy a desayunar? Diez quince de la mañana.
-¿Qué va a desear?
¡Mish! lo que son las cosas, ahí está, que hablando del rey de Roma.... ¿Me dijo acaso que también estudiaba? Ya no me acuerdo, andaba tan volada. Pero… y ¿qué hace a estas horas acá? Se ve que está ocupado estudiando ¿Me acerco? ¿No será demasiada presión? Pensará que lo sigo… Ya poh, hay que comer algo para armarse de valor. Después me acercaré para saludarlo. ¿Qué le hace el agua al pesca’o?
- ¿Qué va a desear?
- Me da un té con leche y unas morochas ¿por favor?
Diez y media del día y contando…

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